Cómo trasladar mis plantas sin que sufran daños

Uno de los principales quebraderos de cabeza que afecta a los amantes de las plantas cuando han de hacer frente una mudanza, es la preocupación de si éstas sufrirán daños durante el traslado o no.

En este sentido, resulta conveniente encargarnos personalmente del traslado, aunque en algunas ocasiones, el gran tamaño de las mismas nos impide hacerlo, debiendo confiarlas a una empresa profesional.

Siendo esto así, es fundamental que dentro de la planificación general de la mudanza, estipulemos que el último viaje del transporte se centre única y exclusivamente en el traslado de las macetas, de tal forma que éstan tengan el espacio necesario para que raíz, tallo, hojas y demás componentes no queden apretujados o aplastados por otras mercancías voluminosas.

Es muy recomendable también preparar unas cajas específicamente para ellas. Estas deben contar con agujeros para que las plantas puedan respirar, y además introducir plástico de burbujas o goma espuma para que se amortigüen los golpes durante la mudanza. Las cajas nunca deberán cerrarse y su tamaño debe ajustarse al tamaño de las macetas.

Con la finalidad de que las plantas se aclimaten a las duras condiciones que pueden llegar a sufrir durante la mudanza, es trascendental reducir el riego en los días previos a su transporte. Con esto lograremos que estén preparadas para padecer un ambiente diferente al que están acostumbradas.

Por último, al finalizar la mudanza debemos cuánto antes sacarlas de las cajas, regarlas y ponerlas a recuperarse en un lugar idóneo, previamente preparado para tal fin.

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